Sin embargo, con menos de 6 meses de ser aprehendido en el sexenio actual, este escapó por segunda ocasión de la cárcel de máxima seguridad en que se ubicaba (de la cual se dijo que nadie había escapado antes).
Esto sucedió gracias a que en su celda se formó un orificio rectangular de 50 por 50 centímetros y 1.50 metros de profundidad dentro de la regadera, el cual comunicaba a un conducto de 10 metros de profundidad el cual a su vez desembocaba en un túnel de 1.7 metros de altura y 80 metros de ancho, que conectaba con una construcción en obra negra en el Estado de México a una distancia aproximada de 1.5 kilómetros.
Tras el escape sucedido notificado a las 20:52 horas en el pasaje se encontró una motocicleta adaptada, así como herramientas de construcción y excavación.
Claro, sin contar la corrupción sucedida dentro de la cárcel; es imposible que orificios de tales dimensiones no hayan sido percatados en la construcción.
Así fue cómo reaccionaron los guardias del Chapo Guzmán cuando les preguntaron cómo fue posible que se les volviera a escapar.

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