martes, 5 de mayo de 2015

La historia del hombre y su mejor el perro.



La historia del hombre y su mejor amigo el perro.
Es bonito conocer historias positivas, por que ¿quien no quiere a un perro a su lado ese amigo incondicional que siempre esta ahí sin prejuicios ni criticas? 
Pero también aparte de sentimentalismo e inspiración, hay que conocer un poco de historia.

¿Cómo es que el perro se convirtió en el mejor amigo del hombre? ¿Cuándo nació y cómo se desarrolló esta particular alianza entre especies? La prestigiosa revista Science ha dedicado un número especial a la historia compartida de hombres y perros, recogiendo las investigaciones que se han hecho al respecto;  la primera, de 1907, realizada por el inglés Francis Galton, indicaba que el vínculo comenzó cuando los humanos atraparon cachorros de lobo y los adoptaron como mascotas. Luego de varias décadas, esta teoría fue abandonada. En 1977, el descubrimiento de un cachorro enterrado hace 12 mil años junto a un ser humano llevó a pensar que los perros fueron domesticados poco antes del comienzo de la agricultura; no obstante, posteriores descubrimientos, 4.000 años más antiguos, establecieron que la amistad con el perro comenzó cuando los humanos eran aún cazadores recolectores. Más allá de eso, algo en lo que casi todos los científicos coinciden es en que los perros fueron quienes promovieron esta relación: comenzaron a domesticarse a sí mismos, por así decirlo, a cambio de una alimentación mejor a la que podían conseguir por sus propios medios. Con el correr de los siglos, los humanos comenzaron a prepararlos para ser cazadores, pastores y guardianes, y en algunos casos para transportar carga. Algunas investigaciones indican que esta alianza fue la que le permitió al humano moderno imponerse a los neandertales y convertirse en agricultor. Es decir que en la profunda emocionalidad de la relación de las familias con sus mascotas caninas se ilumina una parte importante de la historia de ambas especies.
Y por ultimo dejo con una frase maravillosa para tomar consciencia:
El perro de un hombre está a su lado en la prosperidad y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad. Dormirá en el frío piso donde sopla el viento y cae la nieve, sólo para estar junto a su amo.
Besará la mano que no tenga comida para ofrecerle, lamerá las heridas y amarguras que produce el enfrentamiento con el áspero mundo.
Si la desgracia deja a su amo sin hogar y amigos, el confiado perro solo pide el privilegio de acompañar a su amo para defenderlo contra todos sus enemigos.
Y cuando llega el último acto, y la muerte hace su aparición y el cuerpo es enterrado en la fría tierra, no importa que todos los amigos hayan partido.

Allí junto a la tumba, se quedará el noble animal, su cabeza entre sus patas, los ojos tristes pero abiertos y alertas, noble y sincero, más allá de la muerte”.

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