La situación actual en que se esta desarrollando la sociedad mexicana es tema de conversación que van desde académicos hasta trabajadores del campo, pasando por los estudiantes y siendo núcleo de muchos discursos de estudiosos, diplomáticos, políticos, profesionistas etc.
El hecho es que México actualmente esta sufriendo una serie de cambios que para bien o para mal comienza a distorsionar esa visión de hermandad y empatía que todos los ciudadanos debemos de tener entre nosotros mismos, por el simple hecho de ser parte de la misma comunidad.
No obstante, nos encontramos en un punto crucial en el que, buscamos un culpable por el declive de los salarios mínimos, la falta de transparencia en el gobierno cualquiera que sea su competencia, la falta de empleo, de oportunidades en el estudio y, así podríamos seguir en una interminable lista de pesares en nuestra sociedad.
Atendiendo pues a los principios de la ciencia de la “comparación” podemos percatarnos de que existen países que se encuentran en una situación económicamente más desarrollada que nuestro país, en el que el nivel educativo es por de mas desarrollado a comparación del que se trabaja en México, sin embargo, podemos notar pequeños detalles en el campo de la cultura que, aunque parezcan mínimos pudieran ser en realidad los que no nos permite avanzar tanto como lo merece nuestra nación.
En retrospectiva, analizando la historia de México, podemos darnos cuenta de que vivimos en un país rico en recursos naturales, con una gran biodiversidad, centros turísticos envidiables y ni hablar de su petróleo, pero lo más importante es su capital humano, hablamos del mismo México en donde se invento la televisión a color, en donde han surgido grandes científicos que lastimosamente han tenido que acudir a otros países para explotar su potencial, un país en donde se ah reconocido a cientos de mexicanos por su talento en las artes o el mismo deporte; el mexicano es creativo y con mucho talento, probablemente uno de los problemas que nos tiene estancados es el enfoque que le damos a nuestra perspectiva en cuanto a la vida en México, en numerosas ocasiones nos encontramos en una posición en la que buscamos un culpable de las desgracias del pueblo, unos aluden a los actores políticos mientras que otros culpan a la cultura por si misma, cuando en realidad como responsabilidad bipartita entre ciudadanos y gobierno no debemos buscar culpables, sino responsabilizarnos de lo que nos ocupa. Dejar de ser solo críticos, para pasar a ser unos ciudadanos críticos pero propositivos por igual.
Dicho lo anterior debemos regresar al ejemplo de la comparación, si bien otras naciones son más desarrolladas que México en muchos aspectos, también tenemos que revisar los aspectos culturales, por ejemplo en Luxemburgo el compromiso cívico en cuanto a la participación democrática en las urnas fue del 91% durante las ultimas elecciones según la OCDE mientras que el de México fue del 63%, y aunque estos son unos estimados según la media establecida por la OCDE y la G20, es importante tener en mente que existen estados en México en los que la votación única del total del padrón a descendido incluso hasta el 13% de un total de 100% siendo el caso de Baja California.
Esto es solo un ejemplo, uno de tantos matices que influyen en la cultura del pueblo que nos impide progresar, hay una clara apatía por la toma de decisiones y peor aun por las problemáticas contemporáneas de nuestra comunidad.
La comparación es clara, los países mas desarrollados también tienen una mayor participación social, una cultura de inclusividad que fortalece una verdadera gobernabilidad democrática, por lo que resulta indiscutible aceptar que es punto clave en el desarrollo de un estado el interés y participación de los ciudadanos para un verdadero desarrollo sustentable.
En México hasta el ultimo censo realizado por la INEGI en el 2010 se registraron cerca de 28 millones de jóvenes mayores de 18 y menores de 25 años de edad, de los cuales tan solo el 12% de ellos se encuentra debidamente registrados en algún club deportivo, organización civil o congregación religiosa, quedando así poco mas de 24 millones de jóvenes en México a merced del ocio que en muchos casos les lleva por caminos inadecuados, presumiendo aun que esos 24 millones de jóvenes ejerzan su derecho a superarse mediante el estudio.

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